Skully

Skully

Por Moisés Artacho
04/08/2020

Los juegos de plataformas están actualmente en clara minoría respecto a experiencias de acción y shooters de toda índole, por lo que es de agradecer cualquier intento de devolver el género a nuestras vidas. Sin embargo, y pese a las buenas intenciones de sus creadores, no siempre se da con la clave de la diversión, a pesar de contar con una historia interesante y unas premisas jugables con potencial.



Skully es uno de esos títulos que recibimos con los brazos abiertos por recordarnos a la vieja escuela, con unas mecánicas jugables puramente plataformeras aderezadas con puzles y algo de ingenio por el camino. Sin embargo, no todo acaba de cuajar en la aventura desarrollada por Finish Line Games, encontrándonos con un producto que hace aguas por demasiados poros.


Comenzamos por la parte puramente argumental, sin duda la mayor sorpresa de la aventura, ya que nos topamos con una trama que comienza un tanto floja, pero va desgranándose como un compendio de misterios y giros de guion interesantes, con un sentido del humor muy marcado y un interés creciente por querer saber más. Todo gira en torno a una isla en la que viven cuatro deidades enfrentadas entre ellas, siendo una de ellas la que decide “despertar” a una calavera de su sueño y encomendarla la noble misión de buscar a sus hermanos Dioses y derrotarlos para acabar con la polémica entre ellos.



Así pues, nuestra protagonista es una pequeña calavera que se mueve rodando a toda prisa por el escenario, y ya desde el primer segundo en que asumimos el control nos damos cuenta que vamos a tener problemas más pronto que tarde con su manejo, pues se mueve demasiado rápido y con una inercia demasiado exagerada en los saltos. Durante la primera fase no tendremos problemas, salvo algún salto optativo que se nos puede atragantar, pero cuando lleguen las fases con saltos arriesgados y plataformas móviles… ahí es donde vamos a empezar a maldecir a todos los Dioses conocidos y por conocer.


Ya no es solo que Skully se mueva demasiado rápido para calcular con precisión los saltos, sino que la cámara y las propias físicas del juego tampoco ayudan para alcanzar con éxito nuestros objetivos. Todo junto hace que la frustración no tarde en aparecer para nunca irse, siendo una constante en cada sección plataformera de cierta complejidad. Y esto, en un juego que apoya casi todo su peso en las plataformas, es un lastre demasiado negativo.



Pero no todo consiste en rodar, saltar o trepar por enredaderas (una habilidad especial de nuestra calavera), sino que con el paso de los niveles desbloquearemos hasta tres transformaciones distintas para Skully. Para transformarnos debemos acudir a cualquier punto de control, unos charcos de barro que se encuentran en abundancia en los escenarios y sirven para comenzar desde allí si morimos o para rellenar al máximo la salud. En dichos charcos podremos “sumergirnos” para adoptar otra forma gracias al barro, una vez vayamos desbloqueando las correspondientes formas a usar.


La primera transformación será un gólem con el que podremos dar poderosos puñetazos, los cuales usaremos para empujar piedras que taponan caminos a seguir, aunque también podremos dar un poderoso puñetazo al suelo que arrasará con los enemigos que tengamos por delante. La segunda transformación será la de un pequeño personaje que podrá correr a grandes velocidades para saltar a superficies alejadas, así como contar con una habilidad para mover con la mente algunas plataformas. Para finalizar, la tercera transformación podrá saltar muy alto, así como manipular plataformas para que suban o bajen en el aire, y así recolocarlas para acceder a lugares previamente imposibles.



Cada transformación cuenta con su propia barra de vida, y una vez agotada, recuperaremos la forma esférica de nuestra calavera para seguir jugando, pero si agotamos la salud de Skully, entonces sí moriremos y regresaremos al último punto de control visitado. Pero también podremos recuperar la forma esférica a voluntad pulsando un botón, y de hecho deberemos utilizar esta habilidad para resolver ciertos puzles, ya que deberemos alternar entre transformaciones para resolver muchas situaciones avanzadas.


Contaremos con 18 niveles, de unas 5 horas de duración aproximadamente. En cada nivel encontraremos una especie de pequeños coleccionables en forma de hojas que servirán para rejugar cada fase e intentar encontrarlos todos, aunque seguramente no os llame demasiado realizar el esfuerzo ya que solo sirven para desbloquear algunos contenidos adicionales en la galería del juego. El objetivo de la mayoría de niveles es únicamente llegar del punto de inicio al final, aunque también encontraremos jefes finales. En estos jefes denotaremos más aún la precariedad del control y la frustración que provoca morir decenas de veces de forma injusta, aunque destaca especialmente la fase de persecución por parte de una ola gigante, una odisea de saltos erráticos y cámara odiosa que hará que deseemos estampar el mando contra el suelo.



Y es una lástima, porque la idea es buena e ingeniosa, y las transformaciones, a pesar de ser solo tres, resultan suficientes para crear todo un compendio de puzles interesantes a su alrededor. Dicho de otra forma, cuando el juego deja los saltos a un lado y se centra en otro tipo de mecánicas, encontramos un título disfrutable y con potencial. Inesperadamente mantendremos el interés por la aventura gracias a su historia, que nos va presentando ciertas cinemáticas originales que estrechan la relación de la calavera con su “creador”.


Técnicamente es un juego humilde, con algunos escenarios que despuntan visualmente y resultan muy bonitos de ver, pero otros terriblemente repetitivos y sosos. El sistema de físicas y la cámara son los principales enemigos, con un control tosco y muy errático, que requerirá de altas dosis de paciencia y perseverancia para continuar adelante. La música es repetitiva a rabiar y no destaca especialmente, lo que contrasta con unas voces -en inglés- bastante notables para todos los personajes, sorprendentemente buenas.



Skully es una experiencia decepcionante si esperamos un juego de plataformas robusto y preciso, maldecido por incidencias técnicas y físicas que lastran su diversión. Sin embargo, la historia es excelente y nos anima a proseguir a pesar de todas las calamidades, y en ocasiones despunta jugablemente cuando no requerimos de saltos erráticos y se centra más en los puzles terrenales. Tiene un potencial abrumador eclipsado por todos los inconvenientes técnicos, pero aun así quizá sea interesante echarle un vistazo a un precio asequible.



Lo mejor:


Una historia muy buena con grandes actuaciones de voz


- Algunos puzles son ingeniosos y divertidos


- Hay niveles vistosos y bonitos de visitar…


Lo peor:


…y otros niveles sosos y descafeinados


- El sistema de físicas y la cámara hacen aguas por todas partes


- Control tosco y errático


- La música es repetitiva a rabiar


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Skully
Desarrollado por: Finish Line Games Inc. Distribuido por: Modus Games Género: Acción Lanzamiento: 04/08/2020 Web Oficial Comprar
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