PEGI Xbox One

Maneater

Valoración aXb

Valoración aXb

El videojuego que emocionó a Spielberg
Nota aXb 7,8
Duración 6.5
Jugabilidad 8
Sonido 8
Gráficos 8
Versión analizada: Xbox One
Por Moisés Artacho
25/05/2020

Estamos acostumbrados a ser los héroes, a salvar el mundo, a liberar princesas, a salvaguardar el bienestar de la humanidad… pero, ¿y si por una vez pudiésemos provocar el caos y convertirnos en la mayor amenaza para el ser humano? ¿Y si a eso le añadimos una buena sarta de sentido del humor y surrealismo? Pues de esta mezcla tan prometedora solo podía salir un juego divertido a raudales con abundantes dosis de carcajadas.



Maneater es uno de esos proyectos cuyo concepto llama la atención nada más escucharlo. ¿Controlar a un tiburón en un mundo abierto con tintes RPG? Ya estamos tardando, y si la idea sobre el papel era buena, en ejecución resulta ser mucho mejor, cumpliendo notablemente todas nuestras expectativas al respecto. Y es que aquí no vamos a tener a un personaje repleto de habilidades, sino a una cría de tiburón que debe crecer y evolucionar haciendo lo que mejor sabe hacer una criatura de su especie: provocar el caos a su alrededor y merendarse a todo lo que se mueva.


La historia nos lleva a la sempiterna lucha entre el hombre y el tiburón, vista tantas veces en películas o novelas de renombre, aunque en esta ocasión nuestro protagonista no vaya a ser el ser humano, sino una “inocente” cría de tiburón cuyo mayor enemigo es un experimentado cazador llamado Escamoso Pete. Resulta que el padre de dicho cazador murió entre los dientes de un tiburón, y para más inri el propio Pete perdió la mano luchando contra nosotros, así que lógico que nos tenga algo de tirria. Pero Pete será únicamente el hilo que se encarga de ligar toda la historia y que aparece de vez en cuando, porque nuestra misión pasará por cumplir otra serie de menesteres, a la par que nos alimentamos y vamos evolucionando por varias fases de crecimiento, hasta llegar a convertirnos en todo un megalodón.



El planteamiento es el de un juego de mundo abierto, con diversas zonas que deberemos ir recorriendo y desbloqueando. Cada zona tiene unos peligros concretos, una buena tanda de coleccionables y muchos secretos, y todas ellas se suelen comunicar por un sistema de alcantarillado y canales. No todas son accesibles desde el principio dado que estos sistemas de comunicación suelen tener rejas que necesitan de una determinada edad/evolución para destruirse.


La forma de crecer será evidente, alimentarse de otras especies. Nuestro nivel irá del 1 a un máximo del 30, y alcanzando un determinado nivel podremos crecer a otro estado, pasando de cría de tiburón a adolescente, adulto, anciano y megalodón, sucesivamente. Cada crecimiento supondrá un incremento de ciertas habilidades, como el salto, la embestida o el coletazo, nuestras principales armas ofensivas, aunque también aumentará nuestra resistencia fuera del agua, porque si, podremos salir momentáneamente a tierra firme para causar el caos también allí arriba, aunque sea durante unos pocos segundos mientras nos aguante la respiración.



La mecánica jugable es simple pero irresistiblemente adictiva. Contamos con un fondo marino repleto de especies, tanto inofensivas como peligrosas para nosotros, por lo que deberemos vigilar bien a quien atacamos y qué nivel tiene para ver si tenemos garantías de éxito. Para atacar usaremos el gatillo, y ojo porque este juego va a hacerlo sufrir de lo lindo, porque deberemos aporrearlo como si no hubiera un mañana en más de una ocasión. Al pulsar el gatillo podremos atacar al objetivo, e incluso dejarlo pulsado para mantenerlo entre nuestras fauces en caso de ser mucho más débil que nosotros, con lo que podremos zarandearlo pulsando el stick derecho y quitarles vida a raudales con esta maniobra.


Cada vez que nos zampamos a otro animal recibiremos experiencia, parte de salud y algún que otro mutágeno, que son los recursos que podremos usar para subir de nivel las diversas mutaciones de nuestro tiburón. ¿Mutaciones? Si, porque nuestro tiburón no es del todo realista, sino que podrá obtener una serie de mutaciones que equiparemos como si un juego de rol se tratase, repartidas en varias partes de nuestro cuerpo como son la cabeza, las aletas o el cuerpo. Las mutaciones las recibiremos de jefes finales o al completar diversas misiones secundarias recogiendo coleccionables, y podrán otorgar a nuestro tiburón habilidades eléctricas, reforzamientos de armadura o salud, habilidades venenosas, etc. Cada mutación podrá subirse de nivel hasta el 5 a base de invertir recursos obtenidos, y merece la pena, porque pueden llegar a convertirnos en una auténtica máquina de matar.



En cada zona del juego encontraremos una gruta que sirve de zona segura para el tiburón y a la que podremos hacer viaje rápido siempre que no estemos en peligro, para movernos rápidamente por el mundo una vez las vayamos descubriendo. Dicha gruta será el único lugar donde podremos equipar mutaciones, así que sirven como base de control para recobrar fuerzas y planificar nuestra siguiente incursión al mundo.


Las misiones principales y secundarias no es que sean especialmente variadas, simplificándose en eliminar X humanos en un sitio concreto, acabar con X animales en otro lugar, o enfrentarse a los animales alfa, las variantes más difíciles de cada especie. Pero resulta tan divertido controlar al tiburón que poco importará que siempre estemos haciendo lo mismo, porque tampoco esperábamos virguerías en este aspecto, somos un tiburón y lo que queremos es sangre, así que sangre tendremos.



Su toque gore contrasta con su marcadísimo sentido del humor, siendo toda la aventura una parodia repleta de ironía sobre el fondo marino y la repercusión del ser humano en el mismo. Es por ello que tiene un marcado toque de documental, con un narrador omnipresente que nos va contando cosas sobre el mar, sus especies y decenas de anécdotas, por suerte con una voz en perfecto español para que no tengamos que pararnos a leer en ningún momento. Y dicha voz que hace de narrador es todo un acierto, porque aporta momentos impagables de chistes y chascarrillos sobre nuestra labor contaminando el mar, e incluso con datos interesantes sobre las especies marinas, así que también aprenderemos algo de biología por el camino.


El sentido del humor también se traslada a los puntos de interés del mapa, lugares que encontraremos a modo de coleccionable y que suponen una fuente inagotable de cameos y referencias a obras del séptimo arte. Desde un ovni estrellado en el fondo del mar, a monumentos históricos, cadáveres de humanos que acabaron allí debajo de las formas más cómicas inimaginables, o cameos de películas como Pacific Rim o It, entre otras. Todo es posible en Maneater, siempre con la sonrisa entre ceja y ceja para pasar un rato divertido.



El progreso por las diversas zonas está marcado por el mismo patrón. Llegamos a una zona nueva, se nos despliegan diversas misiones secundarias de eliminar a X objetivos, recogemos coleccionables, nos enfrentamos al bicho alfa de la región a modo de jefe final, y evolucionamos lo suficiente para pasar a la siguiente zona. Pero hay algo que nos seguirá estemos donde estemos, que es nuestro nivel de infamia. Esto vendría a ser nuestro nivel de delincuencia en un juego estilo GTA, y se incrementa cada vez que comenzamos a zamparnos humanos, momento en el que podrán venir a buscarnos barcas con caza tiburones. Cada vez que subamos de nivel de infamia, aparecerá un caza tiburón especial que nos recompensará con una mutación si lo derrotamos, hasta un máximo de nivel 10.


En cuanto a los enemigos animales, en la primera zona seremos una cría que se enfrentará a peces pequeños y algún que otro caimán, pero a medida que progresamos de zona y nosotros creceos, también lo harán nuestros rivales, llegando a tener por delante otros tiburones o enormes ballenas. La dificultad no es demasiado elevada si vamos recogiendo todos los coleccionables y subimos de nivel constantemente, pero más vale no perder de vista la barra de salud y retirarse a comer algunos pececitos de la zona si nos vemos apurados para conseguir algo de vida.



La duración no es demasiado elevada, siendo posiblemente el mayor punto negativo de la aventura. En unas 9-10 horas podemos completarlo al 100%, con todos los coleccionables, y nos dejará con muchísimas ganas de más, con demasiadas. Pocas veces nos hemos enfrentado a un sandbox tan divertido, pero a la vez tan escueto en contenido, por lo que el final de la aventura es un coitus interruptus en toda regla, con ansias de DLC o una secuela lo antes posible.


Técnicamente es un juego con varios despuntes notables a nivel visual, con un diseño de escenarios notable y un sistema de iluminación bastante logrado para tratarse de un proyecto de presupuesto humilde. Lo mejor es sin duda el diseño del propio tiburón y el resto de fauna marina, con unas animaciones realistas y unas mutaciones de nuestra protagonista que la alteran de forma terriblemente fascinantes. El diseño de los humanos es caricaturesco, y resulta más simplón, aunque nos los zamparemos con igual énfasis. La cámara es uno de los elementos con los que más vamos a pelear, resultando en ocasiones imprecisa cuando un enemigo empieza a moverse a toda velocidad a nuestro alrededor, aunque con el paso de las horas conseguiremos hacernos a ella.



La banda sonora es genérica y no acaba de sobresalir del todo, pero donde se si debemos elogiar al juego es en la voz de su narrador, presente en todo momento, con miles de anécdotas que contar y con decenas de chascarrillos mientras nos dedicamos a “limpiar” playas de humanos. Es una gozada escucharlo, y soltaremos carcajadas por doquier, así que vale su peso en oro para aumentar exponencialmente la diversión.


Maneater ha sido toda una sorpresa, no porque la idea no tuviera potencial, sino porque ha resultado ser mucho más divertido de lo que pudiéramos pensar. Una lástima su duración y la excesiva repetición de misiones, porque podría haber llegado a cotas mucho más altas de haber contado con mayor creatividad en estos aspectos. Aun así, es una experiencia tan recomendable como imprescindible si siempre soñasteis con controlar a un tiburón y causar el caos.



Lo mejor:


Divertido y adictivo a rabiar


- Causar el caos con el tiburón no tiene precio


- El narrador y su constante presencia para amenizar con chascarrillos lo que pasa en pantalla


- Decenas de coleccionables con cameos y referencias a toda clase de elementos de la cultura pop


Lo peor:


Misiones repetitivas a rabiar


- Se hace demasiado corto


- La cámara nos puede jugar alguna que otra jugarreta


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Ficha

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Maneater
Desarrollado por: Tripwire Interactive Distribuido por: Deep Silver Género: Aventura Lanzamiento: 22/05/2020 Web Oficial Comprar
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Nota aXb 7,8 Bueno
Sonido 8
Gráficos 8
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Jugabilidad 8
Versión analizada: Xbox One
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