PEGI Xbox One

Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds

Valoración aXb

Valoración aXb

Un homenaje a los clásicos JRPG’s
Nota aXb 7,1
Duración 7.5
Jugabilidad 7
Sonido 7
Gráficos 7
Versión analizada: Xbox One
Por Moisés Artacho
08/10/2019

Hoy en día la nostalgia tira mucho, y existen miles de veteranos que ansían echar el guante a cualquier producto que desprenda aroma de la vieja escuela. Es por ello que recibir un JRPG anclado a mecánicas y costumbres de la era 32 bits es una buena noticia, aunque conlleve varios altibajos propios de la época. ¡Preparaos para una aventura clásica a rabiar!



Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds es una carta de amor al género de los JRPG de la era 32 bits, una era en la que compañías como Squaresoft dominaban el mercado de los triple A con sagas como Final Fantasy o títulos emblemáticos al estilo Chrono Trigger. El género del rol estaba a la orden del día, y aunque hoy está un pelín de capa caída -al menos lo que se refiere al rol clásico por turnos-, existen compañías dedicadas a que no caiga en el olvido.


Lo que tenemos entre manos es una aventura que bien podría haber aparecido en aquellas consolas de 32 bits. Tiene todos y cada uno de los elementos clásicos de la época, para bien o para mal, ya que evidentemente el tiempo no pasa en vano y muchas de las mecánicas que disfrutábamos entonces hoy se vuelven tediosas o demasiado repetitivas para muchos jugadores. Sin embargo, la esencia está ahí para todos los nostálgicos, y solo por ello ya deberían correr a comprar este juego producido por las compañías SEMISOFT y Another Indie.


https://www.accesoxbox.com/img/fotos/4067/foto_1.jpg


La historia que vamos a encontrar rezuma tópicos del género a raudales, como el protagonista con amnesia que acaba siendo la esperanza para salvar el mundo, la maga debilucha cuerpo a cuerpo, pero de poderes elementales arrolladores, el ladrón pícaro de buen corazón, el malo malísimo que quiere arrasar con todo, etc. Todo ello ambientado en el mundo de fantasía de Legrand, envuelto en una serie de conflictos bélicos que pueden llevarlo a su destrucción. Nos aguardan cientos de líneas de diálogos entre combate y combate, con un guion que también ofrece sus giros narrativos correspondientes para mantenernos en vilo. Si bien no ofrece nada especialmente novedoso, si nos engancha lo suficiente como para seguir adelante, además de traernos ese sopapo nostálgico al recordarnos a otras sagas de renombre en todo momento.


El diseño de escenarios sigue el patrón de la época de ofrecer fondos prerrenderizados dibujados a mano con personajes tridimensionales moviéndose por ellos. Evidentemente el contraste entre escenarios y personajes es notorio, y más que nunca notaremos que caminamos “flotando” por los mapeados. Además, cada ciudad o mazmorra se compone únicamente de cuatro o cinco escenarios, lo que limita la longitud total de cada zona. Para movernos entre localizaciones no podía faltar el mapeado de vista cenital por el que nos moveremos con todo nuestro grupo de protagonistas, inicialmente a pie y posteriormente en métodos de transporte más veloces.



El juego es bastante lineal en cuanto a la visita de las ciudades y las correspondientes mazmorras plagadas de enemigos y jefazos finales, aunque siempre queda opción a movernos libremente por el mundo para buscar algún secreto que otro. Aun así, no esperéis un gran mundo abierto a recorrer, algo que -seamos francos- también sucedía en los grandes clásicos del género.


En cuanto al sistema de combate, vamos a recurrir al típico sistema por turnos, pero con una notable diferencia, que todos nuestros movimientos se basarán en secuencias QTE (QuickTime Events). Es decir, tanto si atacamos como si usamos una magia o pretendemos adoptar una posición defensiva, nos tocará pasar por una secuencia QTE en la que deberemos pulsar el botón en el momento adecuado para optar a realizar con éxito la acción, a realizarla con el doble de efectividad o incluso a realizarla de forma débil y poco efectiva. Esto hace que nuestra estrategia de combate pueda irse fácilmente al traste si no tenemos suerte con los eventos QTE, así que estaremos en tensión en todo momento.



Al margen de esto, encontramos elementos típicos del género, como la colocación de nuestros personajes en varias filas de combate que afectan en cierta medida a la efectividad de sus acciones, la posibilidad de realizar ataques especiales tras rellenar una barra correspondiente, el uso de magias elementales acode a las debilidades o afinidades de los enemigos, etc. Otro factor distintivo respecto a lo habitual del género es que aquí no ganaremos dinero tras cada combate, sino simplemente objetos. Con ellos fabricaremos toda clase de recursos y equipo, o bien podremos acudir a un mercader a negociar con ellos a cambio de otros objetos. Por tanto, el trueque será nuestra mayor fuente de equipo nuevo, y deberemos rapiñar todo lo que podamos de los enemigos caídos o de cofres desperdigados por los escenarios. Por supuesto no faltará la subida de nivel de personajes supeditada a la obtención de experiencia, con lo que iremos obteniendo nuevas habilidades y poderes a utilizar en combate.


El transcurso de la aventura nos deparará algunas sorpresas, como algún minijuego de pesca, combates tácticos que se salen de la norma, o una sección de juego en la que deberemos reconstruir una ciudad. Todo ello aporta variedad al título y ayuda a no caer en la monotonía propia de muchos exponentes del género, lo cual es bastante meritorio y merece la pena alabarlo como es debido.



A nivel técnico, a pesar de ser un desarrollo de bajo presupuesto, tenemos un nivel audiovisual bastante notable acorde a la época que pretende homenajear. Es cierto que gráficamente no aporta nada especialmente reseñable, pero si ofrece una enorme variedad de entornos y unos escenarios dibujados a mano con bastante esmero. La música se ha compuesto con mimo y cariño al género, y se nota, con melodías épicas cuando deben serlo y más suaves cuando exploramos la ciudad o parajes tranquilos. Es una lástima que nos llegue con textos en inglés, pues tenemos una cantidad ingente de diálogos a leer.


Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds es un homenaje a un género que arrasó en los 90 y que ahora está de capa caída. Los JRPG’s por turnos tuvieron su momento de gloria, y vale la pena no olvidarlos con títulos como este, que recogen el testigo de aquellas mecánicas y las devuelven a la actualidad.



Lo mejor:


Un JRPG de la vieja escuela con bastante adicción


- La variedad de situaciones a lo largo de la aventura


- La historia, a pesar de contar con varios clichés y tópicos, resulta interesante


Lo peor:


Los QTE de los combates acaban saturando


- Demasiado contraste entre escenarios prerrenderizados y personajes 3D


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Ficha

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Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds
Desarrollado por: SEMISOFT Distribuido por: Another Indie Género: RPG Lanzamiento: 03/10/2019 Web Oficial Comprar
Lo tengo Terminado Jugándolo Lo vendo Lo quiero
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Nota aXb 7,1 Bueno
Sonido 7
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Versión analizada: Xbox One
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