PEGI Xbox One

Prey

Valoración aXb

Valoración aXb

La franquicia se reinventa con gran acierto
Nota aXb 8,9
Duración 8.5
Jugabilidad 9
Sonido 9.5
Gráficos 8.5
Versión analizada: Xbox One
Por Moisés Artacho
16/05/2017

Tras múltiples idas y venidas, cancelaciones y retrasos, la franquicia Prey está de vuelta al mundo de los videojuegos. Renovándose por completo, y abandonando radicalmente los conceptos jugables del original, este reinicio adopta una fórmula de mundo abierto con tintes roleros que le sienta de maravilla y lo catapulta a ser uno de los imprescindibles del año.



Mucho ha llovido desde aquel primer Prey, un juego que pasó por un desarrollo escabroso pero que acabó reivindicando su lugar entre los clásicos del género, gracias a un atractivo sistema jugable basado en portales y una trama trepidante que aunaba mitología india y alienígenas. Igual de problemático ha sido llegar a una nueva entrega, tras una secuela abandonada y varios años de dudas acerca de su viabilidad. Pero en 2014 Arkane Studios anunciaba a bombo y platillo el resurgir de la franquicia, con un lavado de cara radical y apostando por un rediseño jugable a gran escala que alteraría los cimientos del original. Tanto, que realmente poco o nada tiene que ver un juego con otro, salvo el nombre.


Este nuevo Prey omite la jugabilidad del original y se acerca más a otros exponentes del género, en especial recuerda potentemente a clásicos como System Shock o Bioshock, con pinceladas de Dishonored aquí y allá, y apuesta por un planteamiento de mapeado abierto que permite al jugador deambular a sus anchas por un enorme escenario repleto de misiones secundarias y secretos. Todo ello con tintes RPG y una vertiente metroidvania que le sientan de fábula para revitalizar la franquicia y presentar uno de los shooters más recomendables del año.



La historia nada tiene que ver con el Prey original, y aquí se nos presenta un mundo alternativo en el que John F. Kennedy no fue asesinado, dando pie a que el presidente siguiera con su cargo, invirtiendo millones de dólares en la carrera espacial del planeta. Debido a esto, en pleno año 2032, la humanidad ha conseguido establecerse en enormes estaciones espaciales a lo largo del universo. Nosotros encarnaremos a Morgan Yu, un nombre que tanto puede servir para hombre o mujer, ya que decidiremos nosotros mismos el sexo del protagonista al comienzo del juego.


Morgan Yu será empleado/a de Transtar, una empresa propietaria de la estación espacial Talos-1, lugar en el que se desarrolla toda la trama del juego. La estación será víctima de una invasión alienígena, pero lógicamente esto es solo la punta del iceberg de una serie de giros de guión y sucesos que no dejaran de sorprendernos, por lo que caer en cualquier otra explicación sería destripar sin motivo el argumento. Basta decir que en cuestión de minutos nos llevaremos nuestra primera sorpresa, y será la primera de muchas. Sin embargo, Prey sigue la estela de títulos como Dishonored, y de cara a entender completamente toda la trama deberemos basarnos en las decenas de documentos que encontremos desperdigados por la nave, ya que existen pocas -o ninguna- escenas que arrojen algo de luz al respecto. Así que si queréis ahondar en el argumento os toca empaparos de cualquier documento a vuestro alcance, ya sea una nota de audio o un archivo de texto oculto en algún terminal.



Tras un inicio ligeramente lineal, llegados a cierto punto Prey se convertirá en un juego de mapeado abierto, limitado únicamente por las habilidades de nuestro protagonista. Es decir, avanzaremos por nuevas estancias y escenarios a medida que vayamos adquiriendo nuevos poderes y habilidades, con ese toque de backtracking a zonas previas a lo metroidvania, lo cual nos hará recorrernos de arriba a abajo la nave en contadas ocasiones para regresar a lugares a los que anteriormente no podíamos acceder por falta de posibilidades. El mapeado y sus interconexiones están creadas de forma brillante, con varios atajos entre zonas que iremos descubriendo poco a poco para movernos ágilmente por las estancias ya descubiertas. El juego se convierte en una experiencia desafiante pues elimina la mayoría de ayudas a la hora de indicar el camino a seguir. Únicamente contaremos con un punto de destino y los metros que distan de él, pero el cómo llegar será cosa nuestra, y la gracia del asunto es que siempre habrá varias formas de alcanzar nuestro objetivo.


Prey permite muchísima libertad a la hora de alcanzar los objetivos, y no siempre la forma obvia será la más asequible. Para ello contaremos no solo con un buen surtido de armas variopintas, sino también con un sistema de progresión de personaje que nos llevará a escoger entre múltiples habilidades y poderes. Existen básicamente dos tipologías de habilidades a ir consiguiendo: humanas y alienígenas. Las habilidades humanas se corresponden con las mejoras de vida o resistencia al daño, principalmente aptitudes físicas que nos ayuden a enfrentarnos a los enemigos con mayores garantías de éxito. Por otra parte, las habilidades alienígenas -que se desbloquean en un punto determinado de la historia- nos aportarán poderes tan útiles como mimetizarnos con elementos del escenario, controlar a algunos seres, o lanzar rayos psíquicos, entre otros. Eso sí, cuidado porque los sistemas anti alienígenas de la propia nave podrán catalogarnos como una amenaza si abusamos de los genes alienígenas en las mejoras de habilidades.



Por tanto, las posibilidades que ofrece Prey para afrontar la aventura son de los más variopintas. Podemos centrarnos en la parte puramente física y convertirnos en un guerrero todopoderoso, pero también podemos optar por la vía sigilosa y compaginar con las habilidades de camuflaje y control mental. Las armas ayudarán a desplegar este abanico de posibilidades jugables, en especial el Cañón Gloo, que dispara una especie de gel pegajoso capaz de incapacitar enemigos, pero también capaz de ayudarnos a crear “escaleras” improvisadas en las paredes y superficies de la nave. Y no será la única arma poco convencional, ya que por ejemplo las granadas llamadas Cargas Recicladoras podrán absorber enemigos para que podamos intercambiarlos por materiales de fabricación. Una pequeña muestra del arsenal tan peculiar que ofrece Prey, aunque preferimos no desvelar ningún ejemplo más.


Y hablando de fabricación. Prey dará mucha importancia a la recogida de materiales, que usaremos posteriormente en máquinas como la Recicladora, que permite convertir cualquier chatarra que encontremos en materiales; y la Fabricadora, la máquina que permite crear munición, armas, aumentos, etc. Todo ello aporta un toque RPG, con la implantación de mejoras y el reparto de habilidades, que le sienta de maravilla al conjunto.



Obviamente será inviable adquirir todas y cada una de las habilidades en una sola partida, por lo que cada jugador deberá apostar por su faceta favorita y cambiar radicalmente la forma de jugar según las opciones escogidas. Esto se complementa directamente con algo que notaremos desde el principio de la aventura: Prey es un juego difícil y desafiante. De hecho, su curva de dificultad es bastante empinada desde un buen principio, y posiblemente muchos jugadores se vean sorprendidos por estos comienzos tan duros. Aquellos acostumbrados a comenzar de entrada con altas dificultades se llevarán una buena sorpresa, y seguramente se vean forzados a disminuir la dificultad, almenos hasta que consigan la suficiente práctica. Sin embargo, según avancemos en la trama y obtengamos habilidades, el desafío irá menguando en exigencia, por lo que esta curva tan pronunciada de desafío irá apaciguándose según pasen las horas.


La aventura tiene una duración media de 20 horas, que pueden alargarse ligeramente si pretendemos cumplir con todas las misiones secundarias, algo que recomendamos para ampliar la base argumental del juego. Explorar la Talos-1 será una experiencia adictiva, y ese toque metroidvania, regresando a zonas previas para explotar nuevas habilidades, le aporta esa jugabilidad refrescante y divertida que nos enganchará sin remedio hasta que removamos de cabo a rabo la estación espacial.



A niveles técnicos, Prey recuerda especialmente a títulos como Dishonored o Bioshock, en especial a este último en ciertas estancias de la nave, con ese contraste entre mobiliario antiguo y moderno. Artísticamente el trabajo de diseño de la nave es notable, pero más aún será el diseño de los enemigos, cada vez más bizarros y estrambóticos, capaces de hacernos saltar de nuestro asiento en cuestión de segundos. En el lado negativo de la balanza, tenemos las carencias típicas del motor CryEngine, como la carga tardía de texturas, o unos tiempos de carga un pelín excesivos, amén de ciertas ralentizaciones puntuales que pueden jugarnos malas pasadas.


En cuanto a la faceta sonora, aquí si debemos quitarnos el sombrero ante un despliegue musical sobresaliente, con temas y melodías de alto nivel y unos efectos de sonido que nos mantendrán en tensión en todo momento. Elogiable también el excelente doblaje al español, así como una correctísima traducción de todos los textos a nuestro idioma. Un apartado redondo de una factura técnica impoluta y casi perfecto.



Prey se convierte en una reinvención excelente de la franquicia, con unos cambios jugables que lo convierten en un imprescindible del género. Sabe mezclar de forma notable las ventajas de un mundo abierto con la personalización del personaje principal, haciendo que cada jugador viva una experiencia u otra según las habilidades que vaya escogiendo. Su pronunciada curva de dificultad inicial es toda una declaración de intenciones, y es que el juego de Arkane Studios no nos va a poner las cosas fáciles de entrada, algo que se irá suavizando a medida que entremos en su dinámica y vayamos inclinando la balanza a nuestro favor. Catalogado ya por muchos como el sleeper de 2017, no cabe duda que Prey atesora calidad por todos sus poros, y cualquier aficionado al género debería por lo menos echarle un vistazo y tener el placer de enfrentarse a los miméticos, quizá una de las tipologías de enemigos más peculiares que recordamos.



Lo mejor:


- Una experiencia vibrante y original


- La capacidad de personalización del protagonista, con decenas de habilidades y mejoras


- Libertad absoluta para afrontar este mundo abierto como queramos


- A nivel musical es excelente


Lo peor:


- La curva de dificultad inicial es pronunciada


-  Algunos altibajos técnicos


 


NOTA: Esta review ha sido posible gracias al apoyo de Xbox y Bethesda


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Citar tonyelboss1991 tonyelboss1991 25/05/2017 20:46 La jugabilidad me decepcionó. En mi opinión no está a la altura de la generación.
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Ficha

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Prey
Desarrollado por: Arkane Studios Distribuido por: Bethesda Softworks Género: Shooter Lanzamiento: 05/05/2017 Web Oficial Comprar
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Nota aXb 8,9 Muy bueno
Sonido 9.5
Gráficos 8.5
Duración 8.5
Jugabilidad 9
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